viernes, 26 de julio de 2019

DIOS EXISTE… ¿NO? - Fundamentos (parte 2)


Photo by Greg Rakozy

 

¿Se puede probar que existe Dios?

Hay quien dice que probar la existencia de Dios es tan difícil como probar su no existencia. Lo cierto es que hay muchos argumentos para demostrar que Dios existe. A lo largo de la historia, sesudos pensadores y filósofos han expuesto caminos que llevan a concluir en esa existencia (véase, por ejemplo, Santo Tomás de Aquino y sus cinco vías).

Nuestro objetivo no es repasar estos argumentos, sino tan solo lanzar alguna idea que permita a quien quiera con un corazón y una mente abiertos y honestos, reflexionar sobre el tema.

La cuestión es: ¿se puede demostrar científicamente la existencia de Dios? ¿Hay argumentos matemáticos, físicos… que nos permitan concluir con absoluta certeza que Dios existe?

Evidentemente, la respuesta es no. Pero si ese el rasero para certificar su no existencia, también deberíamos plantearnos si se puede demostrar científicamente la no existencia de Dios.

Algunos argumentos y contra-argumentos a este respecto:

1. Hay quien plantea que Dios no existe porque nadie lo ha visto. Entonces, ¿el amor, la esperanza, los celos… no existen?

2. Hay quien dice que Dios es un invento de los curas, que nos quieren convencer de algo que ni siquiera ellos han visto. Bien, yo tampoco he visto Plutón, una onda gravitacional, un quark o incluso Nueva Zelanda. Pero eso no quiere decir que no confíe en la gente que sí lo ha visto o han experimentado sobre ello. No creo que todos ellos me quieran engañar. 

3. Hay quien defiende que el Universo se creó solo, que no hizo falta nadie. Fue el resultado de una gran explosión a la que se llama Big Bang y de un largo proceso de ordenación, evolución y especialización.

Cuando me plantean este argumento no puedo evitar levantar los ojos al cielo y plantearme si todo lo que veo podría ser obra del azar. 

Hace poco leía un enunciado de la segunda Ley de la Termodinámica que me parecía bastante esclarecedor. Dice así: “un sistema aislado o bien permanece cerrado, o bien evoluciona hacia un estado más caótico que el original, pero nunca hacia otro más ordenado.” Cada cual que saque sus conclusiones.

   Yo soy poco de teorías y más de poner ejemplos. Cuando alguien me pregunta sobre esto, pongo una comparación muy sencilla: ¿cómo está tu habitación cuando pasan días, semanas… sin limpiarla ni arreglarla? Lo normal es que el caos se haya apoderado de ella y sea complicado hasta encontrar la cama debajo de montones de ropa. Es decir, para que la habitación vuelva a ser un sitio habitable y limpio necesita la intervención de algún espíritu bondadoso (como el de tu madre).

   Otro ejemplo que me viene a la cabeza: ¿es plausible o lógico pensar que, tras la explosión de un edificio (pensemos en esas imágenes de demoliciones que hemos visto alguna vez), los escombros se ordenen y formen de nuevo algo que no sea un caos?

   Pues eso mismo creo que lo podemos extrapolar a lo que ocurrió en el Universo. No parece probable que, de un principio caótico (por esa gran explosión que llamamos Big Bang o por lo que sea), las partículas y la materia se ordenaran motu proprio para generar galaxias, constelaciones, sistemas solares, planetas y, por último, en un arranque de iniciativa y originalidad, la vida en un pequeño planeta de un sistema solar perdido de una galaxia en un rincón del Universo. Y por si aún nos parece poco, esa vida se organizó, diferenció y especializó para llegar a dar lugar un buen día, sin motivo aparente, a seres inteligentes que tomaron conciencia de sí mismos y de su entorno y comenzaron a hacerse preguntas. Ahí es nada.

   Incluso aunque fuéramos capaces de encontrar un argumento científico consistente sobre todo lo anterior, para ser honestos nos quedaría hacernos una pregunta: ¿de dónde salió esa primera materia que explotó dando lugar a lo que hoy conocemos como Universo? ¿Pudo explotar la nada? ¿Qué había antes de esa explosión? ¿Solo había energía? ¿Y de dónde salió?
     Todo en el universo material debe tener una causa o un principio. Para nosotros los cristianos ese principio es Dios. 

       Decía San Juan Pablo II: “Hablar de azar delante de un universo en el que existe tal complejidad en la organización de sus elementos y una intencionalidad tan maravillosa en su vida, sería igual a abandonar la búsqueda de una explicación del mundo como él se nos muestra. De hecho, sería equivalente a aceptar efectos sin causa. 

4. Otra pregunta que surge a menudo a raíz de lo anterior es quién creó a Dios, es decir, que también Dios tuvo que tener un origen en el tiempo y en el espacio. La respuesta es sencilla: es Dios quien creó el tiempo y el espacio, o lo que es lo mismo, el mundo material. Según eso, Dios ha existido desde siempre, es intemporal, no está constreñido a los límites ni a las leyes que rigen el tiempo y el espacio. Dios es espíritu puro.




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