viernes, 2 de agosto de 2019

DIOS PADRE Y CREADOR… ¿DE QUIÉN, DE QUÉ? - Fundamentos (parte 3)

Photo by Ryan Holloway

Adán y Eva. ¿Mito o realidad?

Hay muchos estudios teológicos sobre este tema. Aquí solo quiero dejar algunos matices que pueden ayudarnos a entender el evento fundamental de la creación del ser humano.


El libro del Génesis narra que, tras crear todo lo invisible (el Reino angelical) y lo visible (nuestro Universo), Dios creó al ser humano. Lo cuenta de dos formas distintas. Cada relato tiene su trascendencia, puesto que dan una visión diferente del momento más importante de la Creación.


En el primer relato se narra la creación del hombre en el sexto día, como culmen de todo lo creado, señor de la Creación. Creado a imagen y semejanza de Dios, hombre y mujer, misma dignidad. Así pues, nos revela que el hombre es la creatura más importante, por los dones que recibe (libertad, inteligencia, conocimiento, autoconciencia, autodeterminación, inmortalidad…), y porque puede entrar en relación y comunión con el otro, creando una familia, a imagen de la mismísima Trinidad. 


El segundo relato se centra en ese día en el que el hombre es puesto al frente de la Creación. A pesar de estar rodeado de todas las criaturas vivientes, a las que pone nombre como su señor, toma conciencia de su propia soledad al no encontrar a nadie como él. Dios pone remedio a esa soledad sacando a la mujer, Eva, de la costilla de Adán. “Carne de mi carne y hueso de mis huesos”, dirá Adán al contemplar con estupor y admiración a su media naranja. Misma dignidad, pero distinta forma de ser persona: hombre y mujer. Complementarios, llamados a ser una sola carne en el amor recíproco, de nuevo a imagen de la Trinidad.


Los dos son puestos en un Universo virginal (el jardín del Edén, el paraíso) para cuidar de él. Y se les da una misión fundamental: “creced y multiplicaos”. Así pues, la familia está en el centro del plan de Dios.


Quizá nos han contado o hemos oído muchas veces esta historia. Y también aquella otra de que todo esto no es más que un mito, como el relato que narra el Silmarillion de J.R.R. Tolkien. ¿Cuánto tiene de verdad esta historia de la Biblia? Hay quien opina que gran parte del Génesis no es más que un cuento para explicar ciertas cosas, pero que tiene poco fundamento histórico y que, por tanto, no es verídico.


Como ya se comentó antes, la Biblia no es un tratado de historia o de ciencias. O no lo es, tal y como los consideramos hoy en día. El libro del Génesis (que se atribuye al propio Moisés) recoge tradiciones que se habían transmitido de forma oral durante generaciones. Las historias que narra eran perfectamente comprensibles para los hombres y mujeres de aquella época. Entendían cuál era el mensaje, la idea que transmitían estas narraciones: Dios creó el Universo y le dio forma para que el hombre pudiera habitar en él; creó al hombre y a la mujer para que fueran imagen de la familia divina; y pactó con ellos una alianza de amor que, ya desde el principio, se vio comprometida por el Demonio, pero que mantendría con todas las generaciones descendientes de Adán y Eva. En definitiva, a pesar de no ser un libro de historia, la Biblia (y en concreto el Génesis) contiene las claves para entender la historia de un pueblo (el pueblo judío) y por ende de toda la humanidad.


Hay quien dice que Adán y Eva no existieron, porque el hombre procede, por evolución, de los primates. Las evidencias científicas así parecen atestiguarlo. Lo que la Ciencia no ha podido explicar es cómo solo unos pocos de aquellos homínidos ancestrales llegaron a desarrollar la capacidad de pensar, reflexionar, tener autoconocimiento, autoconciencia, autodeterminación… ¿Nos suena?


Como cuando hablamos en el capítulo anterior de la Creación y su ordenamiento, de nuevo nos enfrentamos a un salto demasiado grande como para hablar de mera casualidad. La mano de Dios se hace patente… para quien quiera verla. Sin duda Dios tuvo que intervenir en ese extraño salto evolutivo.


¿Existieron Adán y Eva? Quizá tenga que ser la Ciencia la que demuestre su no-existencia.

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