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Photo by Ryan Holloway
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Adán y Eva. ¿Mito o realidad?
Hay muchos estudios teológicos sobre este tema. Aquí solo
quiero dejar algunos matices que pueden ayudarnos a entender el evento
fundamental de la creación del ser humano.
El libro del Génesis narra que, tras crear todo lo
invisible (el Reino angelical) y lo visible (nuestro Universo), Dios creó al
ser humano. Lo cuenta de dos formas distintas. Cada relato tiene su
trascendencia, puesto que dan una visión diferente del momento más importante
de la Creación.
En el primer relato se narra la creación del hombre
en el sexto día, como culmen de todo lo creado, señor de la Creación. Creado a imagen
y semejanza de Dios, hombre y mujer, misma dignidad. Así pues, nos
revela que el hombre es la creatura más importante, por los dones que recibe
(libertad, inteligencia, conocimiento, autoconciencia, autodeterminación, inmortalidad…),
y porque puede entrar en relación y comunión con el otro, creando una familia,
a imagen de la mismísima Trinidad.
El segundo relato se centra en ese día en el que el
hombre es puesto al frente de la Creación. A pesar de estar rodeado de todas
las criaturas vivientes, a las que pone nombre como su señor, toma conciencia
de su propia soledad al no encontrar a nadie como él. Dios pone
remedio a esa soledad sacando a la mujer, Eva, de la costilla de Adán. “Carne
de mi carne y hueso de mis huesos”, dirá Adán al contemplar con estupor y
admiración a su media naranja. Misma dignidad, pero distinta forma de ser
persona: hombre y mujer. Complementarios, llamados a ser una sola carne en el
amor recíproco, de nuevo a imagen de la Trinidad.
Los dos son puestos en un Universo virginal (el jardín del
Edén, el paraíso) para cuidar de él. Y se les da una misión fundamental: “creced
y multiplicaos”. Así pues, la familia está en el centro del plan de
Dios.
Quizá nos han contado o hemos oído muchas veces esta
historia. Y también aquella otra de que todo esto no es más que un mito, como
el relato que narra el Silmarillion de J.R.R. Tolkien. ¿Cuánto tiene de verdad
esta historia de la Biblia? Hay quien opina que gran parte del Génesis no
es más que un cuento para explicar ciertas cosas, pero que tiene poco
fundamento histórico y que, por tanto, no es verídico.
Como ya se comentó antes, la Biblia no es un tratado de historia
o de ciencias. O no lo es, tal y como los consideramos hoy en día. El libro del
Génesis (que se atribuye al propio Moisés) recoge tradiciones que se habían
transmitido de forma oral durante generaciones. Las historias que narra eran
perfectamente comprensibles para los hombres y mujeres de aquella época.
Entendían cuál era el mensaje, la idea que transmitían estas narraciones: Dios
creó el Universo y le dio forma para que el hombre pudiera habitar en él; creó al
hombre y a la mujer para que fueran imagen de la familia divina; y pactó con
ellos una alianza de amor que, ya desde el principio, se vio comprometida por
el Demonio, pero que mantendría con todas las generaciones descendientes de Adán
y Eva. En definitiva, a pesar de no ser un libro de historia, la Biblia (y
en concreto el Génesis) contiene las claves para entender la historia de un
pueblo (el pueblo judío) y por ende de toda la humanidad.
Hay quien dice que Adán y Eva no existieron, porque el
hombre procede, por evolución, de los primates. Las evidencias científicas
así parecen atestiguarlo. Lo que la Ciencia no ha podido explicar es cómo solo
unos pocos de aquellos homínidos ancestrales llegaron a desarrollar la
capacidad de pensar, reflexionar, tener autoconocimiento, autoconciencia,
autodeterminación… ¿Nos suena?
Como cuando hablamos en el capítulo anterior de la Creación
y su ordenamiento, de nuevo nos enfrentamos a un salto demasiado grande como para
hablar de mera casualidad. La mano de Dios se hace patente… para quien
quiera verla. Sin duda Dios tuvo que intervenir en ese extraño salto
evolutivo.
¿Existieron Adán y Eva? Quizá tenga que ser la
Ciencia la que demuestre su no-existencia.


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